Tegucigalpa, Honduras. – El fútbol hondureño vivió una de sus páginas más oscuras y polémicas de los últimos años. Lo que prometía ser un vibrante cierre de jornada en el Estadio Nacional terminó en un caos absoluto, luego de que el partido entre Olimpia y Olancho FC fuera suspendido definitivamente al minuto 82.
La decisión fue tomada por el juez central Armando Castro, ante la inédita y firme postura del equipo visitante de no continuar jugando debido a un fuerte desacuerdo con las decisiones arbitrales.
Las consecuencias de este abandono colectivo prometen sacudir los cimientos de la Liga Nacional a nivel administrativo. Basándose en el Artículo 31 del Código Disciplinario, la negativa a jugar se tipifica formalmente como una retirada o renuncia.
Esto implica que, de confirmarse el procedimiento, el Olancho perderá el partido sobre la mesa con un marcador de 3-0 en favor de Olimpia, otorgándole los tres puntos al cuadro melenudo, salvo que este ya tuviera una diferencia de goles superior.
Además, el Artículo 56 sobre la renuncia y cancelación del encuentro detalla que negarse a participar o continuar un partido se sanciona con 60,000 lempiras de multa y, en general, pérdida del mismo por retirada o renuncia. En casos graves contempla exclusión de la competencia.





