Choluteca, Honduras. – Un acontecimiento insólito y pocas veces visto en el balompié profesional quedó registrado este sábado durante la jornada nueve del torneo Apertura de la Liga Nacional de Honduras. Una tormenta de proporciones torrenciales azotó la ciudad de Choluteca previo al pitazo inicial entre los Lobos de la UPNFM y el Club Deportivo Marathón. El aguacero fue de tal magnitud que no solo colapsó el terreno de juego, sino que el agua comenzó a inundar de forma severa el área de los vestidores.
Ante las graves filtraciones y la falta de personal de mantenimiento inmediato, un jugador de fútbol profesional de la manada universitaria no tuvo más remedio que tomar cartas en el asunto. Aún vistiendo el uniforme oficial del club, el atleta terminó agarrando una escoba para empujar el agua acumulada que inundaba el camerino y evitar daños mayores en las pertenencias del equipo. La escena causó asombro entre los presentes y rápidamente encendió las redes sociales debido a lo inusual del hecho.
La fuerte tempestad acompañada de actividad eléctrica forzó a las autoridades del encuentro a retrasar el inicio del partido por casi una hora en el Estadio Emilio Williams. Tanto el comisario como la cuarteta arbitral tuvieron que aplicar los protocolos de seguridad para resguardar la integridad física de los futbolistas y los aficionados ante las malas condiciones climáticas en la zona sur del país.
Esta particular anécdota quedará guardada como uno de los momentos más extravagantes y pintorescos del campeonato de fútbol hondureño. Una vez que la tormenta disminuyó y se logró controlar la situación del agua, el balón finalmente pudo rodar en el césped sintético, dejando atrás el curioso incidente donde la escoba y el trabajo en equipo de los jugadores fueron los principales protagonistas antes del partido.





