Seattle, Estados Unidos. – El árbitro hondureño Said Martínez volvió a acaparar la atención en la Copa del Mundo 2026 al ser designado para dirigir uno de los partidos más intensos de los dieciseisavos de final. El juez catracho enfrentó una prueba de máxima exigencia durante el duelo entre Bélgica y Senegal, protagonizando una decisión que rápidamente se convirtió en tema de conversación a nivel internacional.
Con el marcador igualado 2-2 y el compromiso entrando en sus últimos instantes del tiempo extra, una acción dentro del área senegalesa cambió el rumbo del encuentro. Cuando el cronómetro marcaba el minuto 119:51, un atacante belga cayó al césped tras una barrida defensiva, generando de inmediato la incertidumbre sobre si la jugada debía sancionarse con penal.
La polémica obligó a detener el juego mientras el sistema de videoarbitraje analizaba la acción. La transmisión internacional mostró en simultáneo la tensión de los futbolistas y la actividad en la sala del VAR, mientras en las pantallas aparecía el mensaje de «VAR REVIEW: POSSIBLE PENALTY». Martínez permaneció sereno, escuchó las recomendaciones de sus asistentes y revisó cuidadosamente las repeticiones desde el monitor ubicado a un costado del campo.
Después de varios segundos de suspenso, el silbante hondureño tomó la determinación definitiva y confirmó la pena máxima a favor de Bélgica. La resolución provocó una explosión de festejos en el conjunto europeo y una airada protesta de los jugadores senegaleses, quienes consideraban que la entrada no ameritaba castigo. La actuación de Said Martínez volvió a colocarlo en el centro de la conversación mundial por una decisión que terminó siendo determinante en la eliminatoria.





