Zúrich, Suiza. – Las diferencias internas dentro de la FIFA continúan aumentando tras la polémica propuesta de permitir la entrada de inversores privados en el Mundial. Este viernes, el director de operaciones del organismo, Kevin Lamour, cuestionó duramente la iniciativa y aseguró que no representa una decisión institucional, sino que responde únicamente a la voluntad de una persona.
En un comunicado enviado a la agencia Associated Press (AP), Lamour fue contundente al afirmar: «El proyecto que ha suscitado tanta polémica y debate no es un proyecto de la FIFA. Y mucho menos es un proyecto de la administración de la FIFA. Es el proyecto de una sola persona». Además, sostuvo que la propia estructura del organismo fue marginada durante el proceso de discusión.
El dirigente también denunció que las principales partes involucradas en el fútbol fueron excluidas de la toma de decisiones. «Los vicepresidentes de la FIFA, los miembros del Consejo de la FIFA, las confederaciones, las federaciones, los jugadores, las ligas, los clubes y los aficionados no fueron los únicos a los que se ignoró. La propia administración de la FIFA también fue engañada», manifestó. Asimismo, agregó: «Esta mentira por omisión durante muchos meses y este ejercicio unilateral del poder no son trivialidades. Son indicativos de una falta de confianza, una falta de transparencia, una falta de discernimiento, una falta de buen gobierno. Y una grave falta de respeto».
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Lamour, quien anteriormente trabajó en la UEFA y se unió a la FIFA hace menos de dos años, también lanzó críticas directas al presidente Gianni Infantino y defendió la labor de los empleados del organismo. «Nuestra misión —la misión de los cientos de empleados de la FIFA, apasionados, dedicados y ejemplares— es servir al fútbol. No servir a los intereses personales de una persona que, lamentablemente, cree que encarna a la FIFA cuando se supone que debe estar a su servicio. Un presidente debe acercar a las personas, unirlas e inspirarlas. Hoy estamos viviendo lo contrario», expresó, reconociendo que podría perder su cargo, aunque aseguró que «dormirá tranquilo».
La controversia aumentó aún más con la renuncia de Carlos Cordeiro, asesor del presidente de la FIFA, quien dejó su puesto por su desacuerdo con el proyecto. En un comunicado difundido en sus redes sociales afirmó: «No puedo quedarme de brazos cruzados mientras la FIFA se plantea vender una participación en el Mundial. Quiero dejar claro que no he tenido nada que ver con esta propuesta y que me opongo a ella de forma inequívoca. Es un mal acuerdo para las federaciones miembro de la FIFA, un mal acuerdo para el fútbol y un mal acuerdo para el futuro a largo plazo de este deporte».





