Ayer en el American Airlines Center se disputó el juego tres de las finales de la NBA entre Boston Celtics y Dallas Mavericks. Los locales llegaban necesitados de ganar para así evitar el 3-0 en la serie.
Previo al partido se confirmaba que Kristaps Porziņģis había recaído de su lesión en la pantorrilla y que pese a querer jugar Joe Mazzulla y su cuerpo técnico no quisieron arriesgar al jugador letón.
El juego arrancaba con unos Celtics bastantes imprecisos lo que le permitió a Dallas abrir un parcial de 2-9 en los primeros minutos del primer cuarto, Boston se repuso y acabo reduciendo la distancia a solo un punto para el final del primer cuarto.

En el segundo cuarto las cosas estuvieron más parejas acabando el segundo cuarto en empate 20-20 y dejándonos una primera mitad con los Mavs ganando por uno (50-51).
El tercer cuarto fue una obra maestra en ataque y en defensa de Boston, quienes anotaron 35 puntos y limitaron a los locales a 19. En el último asalto los celtas ampliarían su ventaja a 22 puntos, pero la sobe confianza y la decisión de Mazzulla de jugar marca 1vs1, les permitió a Dallas acercarse a cuatro puntos luego de un parcial de 20-2.
Las jugadas que cambiaron el rumbo del partido fueron dos faltas de Luka Dončić sobre Jalen Brown que provocarían su quinta y sexta falta respectivamente dejándolo fuera en el ‘clutch’. Al fina y pese a los 35 puntos de Kyrie Irving, los Mavericks cayeron 99-106.

Nunca un equipo ha podido levantarse de un 3-0 en una serie. El historial está 156-0 en favor de los equipos que han ganando los tres primeros juegos de una serie.