Barcelona, España. – La derrota del Barcelona en Anoeta estuvo marcada por una circunstancia tan llamativa como frustrante: cuatro goles anulados que condicionaron por completo el desarrollo del partido. La racha de nueve victorias consecutivas llegó a su fin en un duelo donde el Barça generó ocasiones de sobra, pero se topó una y otra vez con el fuera de juego, el VAR y una Real Sociedad que resistió y terminó capitalizando sus momentos.

El festival de goles invalidados comenzó desde muy temprano. Antes de los primeros siete minutos ya se habían anulado dos tantos: primero el de Mikel Oyarzabal por fuera de juego y luego uno de Fermín López, invalidado tras revisión por una falta previa de Dani Olmo sobre Kubo. El arranque eléctrico, acompañado por la lluvia y el ambiente festivo en Anoeta, presagiaba una noche caótica en las áreas.

Con el paso de los minutos, el Barcelona fue el gran protagonista del ataque, pero volvió a chocar con la línea defensiva y el criterio arbitral. Frenkie de Jong y Lamine Yamal lograron batir a Álex Remiro antes de la media hora, pero ambos goles fueron anulados por fuera de juego, el de Lamine de manera milimétrica tras intervención del VAR. Cuatro tantos invalidados en total que mantuvieron con vida a la Real en su peor momento.

La polémica no terminó ahí, ya que en el tiempo añadido del primer tiempo el VAR volvió a aparecer para anular un penalti señalado a favor del Barça sobre Lamine Yamal, nuevamente por un fuera de juego previo del extremo azulgrana. Con ese cúmulo de decisiones, la Real Sociedad se fue al descanso en ventaja y terminó llevándose los puntos, mientras el Barcelona se marchó de Anoeta con la sensación de haber sido castigado más por los detalles y el reglamento que por su fútbol.

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