El Financial Times encendió la polémica al revelar que Paolo Zampolli, cercano a Donald Trump, habría sugerido excluir a la Selección de Irán del Mundial y darle su lugar a la Selección de Italia, incluso comentándolo con Gianni Infantino.
La propuesta se basa en el peso histórico de Italia, cuatro veces campeona del mundo, argumento que se utilizó para justificar que podría ocupar ese cupo en caso de una sanción a Irán.
La idea generó críticas casi de inmediato, ya que implicaría tomar decisiones fuera de lo deportivo. Analistas y medios señalaron que sería un precedente peligroso dentro del fútbol internacional.
La FIFA reaccionó rápido y rechazó cualquier posibilidad de cambiar plazas por motivos políticos, manteniendo su postura de no mezclar el fútbol con conflictos diplomáticos.
Desde Italia, la respuesta fue similar. La federación evitó la polémica y dejó claro que una clasificación al Mundial debe ganarse en la cancha y no en los escritorios.